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Jataka de la liebre sabia.

Titulo original: Sasapandita Jàtaka (del Jàtaka-Atthakathà iii 48-52) Ver también el glosario.
El Maestro relató este cuento mientras residía
en (el monasterio) Jetavana con relación a un donativo de todos los requisitos.
[1] Dicen que en Sàvatthì un cierto dueño de casa realizó un donativo de todos los requisitos a la comunidad de monjes presidida por Buddha.
Él hizo construir un pabellón en la puerta de su casa e invitó a la comunidad de monjes presidida por Buddha. Los hizo sentar dentro del pabellón en asientos preparados y les ofreció comida deliciosa de diversos gustos.
Habiéndolos invitado por siete días seguidos, en el séptimo día donó todos los requisitos para quinientos monjes presididos por Buddha. El Maestro,al finalizar la comida, expresando su gratitud dijo: “Devoto, es apropiado que tú experimentes regocijo y felicidad.
Porque esta generosidad pertenece al linaje de los sabios de antaño. Los sabios de antaño, cuando llegaban mendicantes, renunciaban a su vida y daban aun su propia carne”.
Y a pedido del devoto relató la historia del pasado.
En el pasado, cuando Brahmadatta reinaba en Baranasi, el Bodhisatta [2] nació como una liebre y vivía en el bosque. A un lado de ese bosque estaba el pie de una montaña, en el otro lado había un río y en el otro lado había un poblado de frontera. También allí vivían sus tres amigos: un mono, un chacal y una nutria.
Estos cuatro sabios vivían juntos, obtenían comida en sus respectivos lugares y por la tarde se reunían. La liebre sabia exhortaba a sus tres compañeros con una plática del Dhamma: “Hay que practicar generosidad, observar preceptos y realizar los actos de Uposatha”. [3]
Ellos después aceptar su exhortación, se retiraban a sus propias moradas y allí residían. Así pasó el tiempo. Un día el Bodhisatta miró al cielo, vio a luna, comprendió “Mañana es el día de Uposatha” y le dijo a los otros tres: “Mañana es Uposatha, ustedes tres gentes deben observar los preceptos y en el día de Uposatha.
Habiéndose establecido en los preceptos, el donativo dado produce gran fruto. Por lo tanto, si viene algún mendicante, deberían dar de su propia comida. Ellos aceptaron diciendo “muy bien” y se retiraron a sus lugares de residencia.
El día siguiente, temprano, la nutria pensando “buscaré comida” salió y fue a la orilla del río. Entonces, un cierto pescador había sacado siete pescados rojos.
Después de ensartarlos en un junco, los trajo, hizo un hueco en la arena en la orilla del río, los enterró y continuó pescando río abajo. La nutria percibió el olor a pescado, cavó en la arena, los vio y los sacó.
Tres veces anunció: “¿Quién es el dueño?” No viendo al dueño, mordió el extremo del junco con los pescados, los llevó y los guardó en su morada reflexionando en sus preceptos: “Los comeré en el momento apropiado”.
El chacal también salió de su lugar de residencia y buscando comida encontró en la cabaña de un cierto velador de campo dos estacas con carne, una iguana y una jarra de leche cuajada. Tres veces anunció: “¿Quién es el dueño?”
No viendo al dueño, colocó en su cuello la cuerda para levantar la jarra de leche cuajada, mordió las dos estacas con carne y la iguana, llevó todo esto y lo guardó en su morada reflexionando en sus preceptos: “Lo comeré en el momento apropiado”.
El mono también salió de su lugar de residencia, entró en el monte, tomó una rama con mangos, la llevó y guardó en su morada reflexionando en sus preceptos:
“Los comeré en el momento apropiado”.
El Bodhisatta acostado en su propia morada pensó: “Voy a salir a comer pasto en el momento apropiado. Si alguien viene a pedir, no es posible dar pasto. No tengo ni ajonjolí ni arroz ni nada que dar. Si alguien viene a pedirme, daré la carne de mi propio cuerpo”.
En ese momento, por el poder de la virtud del Bodhisatta el trono de piedra de Sakka [4] mostró signo de calor. Sakka, investigando, vio la razón y pensó “investigaré al rey liebre”. Pero primero fue al lugar de residencia de la nutria bajo la apariencia de un brahmán.
La nutria sabia dijo: “¿Brahmán, para qué vienes?” “Si puedo obtener algo de comida, observaré Uposatha”. La nutria dijo “muy bien, te daré mi comida” y conversando con él pronunció el primer verso:
Mis siete peces rojos, sacados del agua a tierra firme, esto, brahmán, yo tengo. Después de comerlos, vive en el bosque.
El brahmán dijo “después veré” y fue a ver al chacal. Cuando el chacal preguntó: “¿Para qué vienes?” El brahmán respondió lo mismo. El chacal dijo “muy bien, te daré” y conversando con el brahmán pronunció el segundo verso:
La cena de un cierto velador de campo yo traje, dos estacas de carne, una iguana y una jarra de leche cuajada. Esto, brahmán, yo tengo. Después de comerlos, vive en el bosque.
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Articulos
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