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SUPERAR LA VIDA Y LA MUERTE ![]() Samadhi cumple todo lo pensado![]() El momento de la muerte
Empezaré por el momento de la muerte. Inmediatamente antes de la muerte dejan de funcionar los órganos de los sentidos.
Por televisión a menudo muestran las escenas de cuando el hombre muriendo pronuncia:
“Por favor, prendan la luz. Acá está oscuro”, – a pesar de que haya luz en este lugar.
Justamente así ocurre en realidad. Primero ustedes dejan de escuchar, luego, ver. Después uno tras otro se va debilitando el olfato, el gusto y el tacto.
Esto los puede asombrar pero luego, mientras ustedes aún están vivos, los elementos que componen su cuerpo empiezan a desintegrarse.
Después de la desintegración, éstos se restablecen hasta el estado inicial de los Elementos Fundamentales.
Los Elementos Fundamentales son las bases materiales que forman este mundo: Tierra, Agua, Fuego y Viento.
Primero el cuerpo se desintegra hasta el Elemento de Tierra. Cuando esto ocurrió conmigo, mi cuerpo se volvió flácido, fofo – era una sensación extraña.
Estas sensaciones experimenta no el ser que eran ustedes antes, sino un “yo” más – el alma que siente todo esto.
En el curso de este proceso se puede observar una mezcla de un color negro y amarillo.
Luego la sangre o los líquidos del cuerpo se desintegran hasta el Elemento de Agua. En ese tiempo su nariz empieza a gotear, su cuerpo se hincha.
Precisamente entonces se detiene la circulación de la sangre. Y surgen visiones – fulgores de luz que por su color se parecen a una “luna blanca reflejada en el superficie del agua”.
Luego el calor del cuerpo “se desintegra” hasta el Elemento de Fuego. El frío, que aparece en la parte inferior de la panza, empieza a propagarse por todo el cuerpo.
El cuerpo se enfría, sus movimientos se vuelven torpes. Él se endurece. Parece como si fuera hecho de hierro. Cuando ocurre este proceso, se ve una luz de un color rojo vivo.
Finalmente la respiración “se desintegra” hasta el Elemento de Viento. Cuando ocurre esto, se hace difícil de respirar.
“Quiero respirar. Quiero respirar y vivir”, – súbitamente surge el sentimiento de un apego extremadamente fuerte a la vida. “No quiero separarme de mis seres queridos. ¡Tengo miedo a la muerte!”
En este momento ya no se siente algún dolor físico o sufrimiento, pero es imposible evitar este terrible miedo de la muerte.
Yo recibía esta experiencia y todo esto no me gustaba, pero el proceso de la muerte ya continuaba independientemente de mi voluntad. Durante este tiempo el alma veía un color verde azulado.
Luego, cuando la respiración se hizo más frecuente, hice una exhalación larga… Con esto todo terminó. Es así como morí.
El fin del karma de la vida pasada
Pero también después de la muerte el alma aún se queda un rato en el corazón. Durante este tiempo ocurre la “eliminación” de la vida.
Para esto primero desde los Cielos baja una límpida luz blanca.
Esta luz tiene un gustillo algo dulce.
El dulce gustillo de la luz no puede ser percibido durante la vida, pero ahora el alma lo siente. Esta luz simboliza el semen del padre. Luego desde el área del ombligo sube una energía roja oscura.
Ésta lleva consigo diversos deseos mundanos y simboliza la sangre menstrual de la madre.
Tanto la luz blanca, como la energía roja oscura se absorben por el Anahata-chakra, ubicado en el pecho.
Considero que éste es un proceso, durante el que el karma que pertenece a los genes heredados de los padres se desintegra en los Elementos Fundamentales.
Si la unión del espermatozoide con el óvulo lo consideramos como el momento del nacimiento en este mundo, entonces la verdadera muerte es cuando se concluye
la devolución de lo que fue heredado mediante su desintegración en los Elementos Fundamentales.
Y hay algo más – el karma que el hombre ya poseía en el momento del nacimiento. Es el karma que fue creado en sus vidas pasadas y en conformidad con el que el hombre vivió en esta vida.
En el momento de la muerte este karma también tiene que volver al estado de los Elementos Fundamentales.
Así es el último procedimiento.
Desde los Cielos baja una vía creada de una luz totalmente negra.
La negrura simboliza el contaminado karma de este mundo bajo – Mundo Humano. Esta negrura también se absorbe por el Anahata-chakra. De esa manera, cuando el karma que fue heredado de los padres y el karma de las vidas pasadas se desintegran en los Elementos Fundamentales, el vínculo con este mundo se corta. El alma se separa del cuerpo y empieza a prepararse para la siguiente reencarnación en conformidad con el karma que fue acumulado en el mundo donde ha vivido recientemente. La muerte del practicante
El alma entra volando al claro y transparente mundo de ultratumba. El alma de un practicante experimentado en este momento puede entrar al Nirvana.
Ser “experimentado” en este caso significa que el hombre antes de que muriera había alcanzado casi una perfección completa en su práctica.
Si el practicante había sido un hombre que alcanzó la perfecta y completa Liberación, entonces en este caso ocurre un proceso totalmente distinto. Permítanme explicarlo en breve.
El Hombre que Alcanzó la Liberación se vuelve capaz de gobernar la muerte por su propia voluntad. Antes que nada, él mismo puede elegir el momento de su muerte.
Hablando de otra manera, después de cumplir su misión en esta vida, él puede abandonar libremente su cuerpo.
En este caso él hombre ya no pasa a través del proceso que he descrito recientemente.
Su karma fue eliminado por cuenta de la práctica espiritual y su alma puede separarse fácilmente del cuerpo. Para un hombre así
es bastante sencillo trasladar su conciencia del estado de la posesión del cuerpo físico al estado de la muerte.
Esto se utiliza en el Yoga del Traslado de la Conciencia, sobre el que hablaré más tarde. El alma del Hombre que Ha Alcanzado la Liberación puede entrar directamente al resplandeciente mundo de ultratumba.
De allí ella es capaz de entrar al Nirvana o, si tenga tal deseo, reencarnar en el Mundo Humano o en algún otro mundo. Tal alma es libre también en el mundo de ultratumba.
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