SUPERAR LA VIDA Y LA MUERTE
Capitulo 3

Samadhi que cumple todo lo pensado


¡Salten a la luz!

Entonces, ¿qué ocurre con la gente que no se haya dedicado a la práctica espiritual cuando llegan al mundo de ultratumba? Primero desde arriba cae sobre ellos una deslumbrante luz transparente. Esta luz es tan magnifica e intensa que la mayoría de las almas se asustan y pierden la capacidad de moverse. Si ellas pudieran saltar a esta luz, podrían llegar al así llamado Mundo Sin Formas – un mundo hermoso que se ubica debajo del Nirvana. A dicha dimensión pueden entrar solamente aquéllos que durante esta vida purificaron su alma y cultivaron en sí, llevándola hasta la perfección, la religiosidad verdadera. Este mundo consiste solamente en luz y es un mundo de alta espiritualidad. Se considera que el alma que reencarna en dicho mundo adquiere un cuerpo de luz y que la vida allí dura varios cientos de billones de años. En el budismo este mundo se llama el Mundo del Dharma. Yo visito a menudo este mundo y estudio teorías espirituales budistas con Sariputta – uno de los mejores alumnos de Buda Sakyamuni.

Esta luz dura de medio día a día entero. Luego para aquellas almas que no pudieron entrar a esta luz empieza a brillar otra luz. Esta luz es de un color blanco plateado y es casi transparente. Si el alma puede saltar a esta luz, podrá reencarnar en el Mundo de las Formas, el que en el budismo japonés se llama también Mundo de la Recompensa*1. Este mundo consta de las sustancias ultrafinas, la luz es la comida allí, y la ropa también está tejida de luz. Desde luego, para las almas ordinarias esta luz también es demasiado brillante, como para poder entrar en ella. A este mundo pueden entrar solamente las almas de la gente que acumuló méritos religiosos muy grandes.

Paulatinamente esta luz blanco plateada desaparece y empieza a brillar una hermosa luz rojo violeta. Aunque esta luz tiene un color rojo violeta, pero en comparación con la energía rojo violeta, que procede del Muladhara-chakra y significa fuerza sexual, es de otro genero y es muy bella. La gente que es capaz de entrar a esta luz, poseen un gran amor hacia todos los seres vivos. Este mundo, en el que viven los Cuerpos Fenomenales, pertenece a una dimensión que es elevada incluso entre los mundos celestiales. En el budismo japonés se lo llama Mundo Correspondiente*2. El centro de este mundo es el Cielo de Tushita, conocido como el lugar donde vive Maitreya. En realidad Buda Sakyamuni también había bajado desde este Cielo al Mundo Humano; Su Santidad Dalai-lama, el líder del budismo tibetano, asimismo vino de allí. A decir verdad, de este mundo también vine yo. A propósito, el que reencarna en dicho mundo puede convertirse en un dragón celestial o una diosa que anima a los practicantes.

Cuando practiqué en el Himalaya, antes del Logro de la Liberación, entonces en los momentos cuando estaba al punto de frustrarme, la Diosa Parvati siempre me animaba. Ella vivía en el Mundo Correspondiente y bajaba donde estaba yo en un rayo rojo violeta. Era muy bondadosa.

*1 “Jokai” – en japonés.
*2 “Okai” – en japonés.

La reencarnación se determina por el karma de la vida pasada

Por lo visto la gente ordinaria no puede entrar asimismo al Mundo Correspondiente. Por eso ellos van a esperar cuando aparezca la siguiente luz. Paulatinamente la luz se transforma en las visiones concretas y cada alma entra en aquel mundo que más le corresponde. El último mundo aparece al cuadragésimo noveno día después de la muerte. Al entrar en algún mundo, el ser se hunde en él, como si algo lo absorbiera. En la mayoría de los casos ante el alma surge la visión de un acto sexual, salta inconcientemente adentro de esta visión y termina viéndose en la matriz o en el huevo. De esta manera, dentro de cuarenta nueve días a más tardar después de la muerte el alma reencarna en un mundo nuevo.

Aquí quiero llamar su atención a lo siguiente: el hecho de que alguien fuera humano antes de la muerte no significa que iría a reencarnar de nuevo precisamente en el Mundo Humano. Los mundos se empeoran paulatinamente empezando desde el primer día. El Mundo Humano se ubica muy bajo, por eso aparece aproximadamente al cuadragésimo tercer día. El Mundo Animal aparece más o menos al cuadragésimo quinto día; y el último día, el cuadragésimo noveno, aparece el Infierno. Solemos decir que las almas "caen al Infierno". Mas en realidad el alma no cae al Infierno en sentido directo de la palabra, sino que reencarna en el Infierno.

Con ayuda del Bardo-yoga he recibido la experiencia de las reencarnaciones en todos los mundos. Y ya que esta experiencia es muy amplia, no puedo contarla toda. Aquí traté de exponer solamente aquello que no se consigue en otras fuentes. Por eso, lo que se puede encontrar en otros libros, yo lo omito. Para los interesados puedo recomendar “El libro tibetano de los muertos”. No se me ocurre nada más… Pues, prácticamente todo lo que está escrito sobre el mundo después de la muerte es mera falsedad. Sobran religiones que predican aproximadamente así: "Para ser feliz después de la muerte es suficiente solamente tener fe". En realidad, todo esto no es tan sencillo. Pero el que uno crea en esta clase de doctrinas no es sino su karma, qué más se puede decir.

¿Qué nos permite comprender el Bardo-yoga?

El Bardo-yoga nos trae los siguientes resultados:
1. Obtenemos la posibilidad de cerciorarnos de la existencia del mundo después de la muerte.
2. Averiguamos el secreto de la reencarnación.
3. Comprendemos la necesidad de acumular Méritos (buen karma) y practicar espiritualmente.
4. Llegamos a la comprensión de que todo, además de la acumulación de Méritos y la práctica espiritual, es impotente.

Después de esto empezamos a sentir que todo en este mundo es una ilusión. Como resultado nos hacemos capaces de abandonar los apegos, lo cual es un preparativo muy importante para la Liberación.



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